La Sombra del Trono
Siempre he vivido un paso por detrás de la luz. En la Roca del Rey, los elogios y las miradas son para el gran soberano, mientras que para mí solo queda el murmullo del viento frío. La verdadera soledad no consiste en estar físicamente solo en el desierto, sino en estar rodeado de multitudes que festejan una corona que nunca podrás tocar. En este rincón oscuro, el silencio es mi único confidente, y el resentimiento es el fuego que me mantiene despierto mientras el reino duerme bajo su falso equilibrio.